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Los personajes típicos del trabajo que comparten la Lotería de Navidad (y tú, ¿cuál eres? )

¿Quién es el organizador de la lotería? ¿Y el que nunca paga? Repasamos con humor los personajes más típicos del grupo del trabajo que comparte Lotería de Navidad.

Hay muchas tradiciones que anuncian que la Navidad se acerca: los turrones en el supermercado, las luces en las calles… y cómo no, el grupo de WhatsApp del trabajo que revive con una frase inconfundible: “¿Este año jugamos el mismo número?”.

Porque sí, compartir un décimo en la oficina es una tradición tan española como las comidas de empresa. Y en cada grupo hay perfiles que se repiten como si vinieran en el manual de la Lotería de Navidad.

Hoy en El Punto de la Suerte hacemos un repaso cariñoso y con sentido del humor de los personajes más típicos del grupo del curro que comparte lotería. Si no te reconoces en ninguno… igual eres el más sospechoso.

1. El organizador (sin él, no hay sorteo)

Es el alma de la operación. Suele tener un Excel, una tabla con colores y un sobre con todos los décimos bien contados.

  • Manda el primer mensaje el 15 de noviembre (puntual).

  • Cobra a todos, recuerda quién debe, quién falta y quién ha pagado justo.

  • Se queda con los resguardos y hasta hace fotocopias.

Tiene el número grabado en la memoria y, si toca, será el primero en gritar: “¡Ya lo dije yo, que este año era el nuestro!”

2. El que siempre llega tarde

No contesta al grupo hasta el 20 de diciembre.

  • “¿Aún se puede?”

  • “¡Uy! No sabía que ya lo teníais…”

  • “Mañana te lo pago, de verdad.”

A veces se queda fuera. Y luego… si toca, es el primero en recordarlo todo el año: “Si me hubierais avisado antes…”

3. El supersticioso

No elige el número al azar. Lo consulta con la luna, el horóscopo o el portero del edificio.

  • Tiene claro que el número terminado en 13 trae suerte.

  • Ha soñado con una cifra.

  • Te pide que no dobles el décimo, ni lo apoyes boca abajo.

  • Dice que hay que tocar el décimo todos los días, o no funciona.

Y lo peor… cuando no toca, cree que es porque alguien no lo ha hecho bien.

4. El que juega a todo

Si hay un sorteo, él está dentro. Navidad, El Niño, la Primitiva, Euromillones, la Quiniela, y hasta Eurodreams los jueves.

  • Siempre tiene cambio para el décimo.

  • Te ofrece unirte a otras tres peñas “por si acaso”.

  • Dice que algún día saldrá su jugada maestra.

Lo mejor de todo: nunca pierde la ilusión, ni siquiera con la pedrea.

5. El que no juega “por si toca”

Pocas frases asustan más que esta:

“Este año no voy a jugar...”

Pero lo dice con la mirada del miedo, como quien está a punto de cometer un error irreversible. Porque sabe que si toca, será recordado para siempre. Y no de forma amable.

Suele ser el que pregunta con disimulo el 22 de diciembre:

“Oye… al final, ¿tocó algo?”

Spoiler: si le dices que sí, se bloquea.

6. El escéptico matemático

“No compensa. La probabilidad de que toque es 1 entre 100.000.”
Lo tiene todo calculado, en tablas, con probabilidades. Y lo repite cada año.

Aun así, juega. Porque en el fondo… no quiere ser el único que se quede fuera si toca.

7. El que juega sin saber a qué número

Te dice: “Sí, apúntame uno” pero no pregunta cuál es el número.
Le da igual si acaba en 7, en 0 o en 666.
Él paga, y listo. Luego se entera del número cuando lo escucha en la radio.

8. El de recursos humanos que imprime la fotocopia del décimo en A3

Siempre hay alguien que imprime el décimo gigante y lo pega en la puerta, junto al cartel de “Feliz Navidad”.

  • Marca en rotulador el número.

  • Pone la frase: “Compartido por toda la plantilla”

  • Y deja la firma del jefe para dar oficialidad.

Es el responsable de dar moral al equipo, toque o no toque.

9. El que ya lo ha gastado antes de que toque

“Si me toca, dejo el trabajo.”

“Yo me voy a vivir a las Islas Feroe y monto un chiringuito.”

Tiene el premio repartido mentalmente: una parte para hipoteca, otra para el coche, otra para irse de viaje… y otra “para vivir tranquilo”.

Pero juega igual que todos. Porque soñar… es gratis.

10. El que nunca se entera de nada

  • No está en el grupo.

  • No se ha enterado de que se jugaba.

  • Y cuando le dan la buena noticia, dice:

    “Ah… ¿pero eso era de la empresa?”

¿Y tú? ¿Cuál eres?

Lo bonito de compartir la Lotería de Navidad en el trabajo es que nos une, nos hace cómplices y nos da una excusa perfecta para soñar juntos, al menos una vez al año. Porque al final, lo importante no es solo el premio, sino vivir la ilusión en grupo.

Y si este año queréis hacerlo bien, con tiempo y con vuestro número favorito...

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Compartir es tradición, y también puede ser la mejor forma de que la suerte llegue... a todos.